¿Sabías qué no somos una sola mujer?

En nosotras habitan cuatro mujeres distintas 

Y las Mil caras de la Diosa

 

Nuestro ciclo menstrual es como el de la Luna, las mujeres cambiamos un poquito cada día, y al igual que la Luna tenemos nuestras fases, cada semana del ciclo se le denomina de una manera, se asocia a una fase de la luna, a una estación, a un arquetipo, cada fase trae consigo unos dones, unos regalos que nos da nuestra naturaleza femenina.

 

Doncella; Su estación es la primavera, su fase lunar la luna creciente. Es la fase que sigue a la menstruación, pre-ovulación, semilla que brota, inicio, deseo de vida, época de nuevas posibilidades…

La Diosa Virgen, “completa en sí misma”, independiente. Es impulsiva, juguetona, se rige por sus ideales y busca la verdad.
Tiene la capacidad de planificar, de fijar objetivos y de dirigirse hacia ellos: fase dinámica y de acción.

Artemisa, diosa de la caza y de la luna, Atenea, diosa de la sabiduría y las artes, y Hestia, diosa del fuego del hogar y el templo.

Cuando el arquetipo dominante es la diosa virgen, la mujer “se basta a sí misma” y no necesita a nadie más para sentirse completa o satisfecha.

 

 

 

Madre; su estación es el verano, su fase lunar la luna llena. La semilla florece, da fruto y madura gracias al calor del sol y a los nutrientes de la tierra.

El Arquetipo de la Madre nos remite a la Gran Madre mitológica, a la Madre Tierra, fuente de vida, útero creador, con capacidad de creación y de destrucción.

Su fase del ciclo menstrual es la ovulación: fase expresiva, amorosa y fértil en todos sus aspectos. Es sensual y encuentra el placer en la unión. Sabe cuidar y cuidarse y marcar límites.

Diosas Madre como Isis, Diosa de la maternidad y del nacimiento, Ienmanjá  madre de las aguas saladas, protectora de las mujeres embarazadas, Demeter la madre nutridora y protectora de sus hijos.

 

Chamana o Hechicera; Su estación es el otoño, su fase lunar la luna menguante. Tiempo de recoger la cosecha, de iniciar la poda, de luz decreciente.

Ella conoce su sombra, se guía por su intuición, es libre, guerrera y sanadora. Su fase del ciclo menstrual es la pre menstrual: fase altamente creativa, de conexión con nuestro inconsciente, con nuestra herida y con nuestra verdad. La hechicera sabe sopesar, sabe separar el grano de la paja.

Diosas oscuras nos acompañan en esta fase, como Persefone, nos ayuda a viajar al submundo para despertar en nosotras los instintos salvajes dormidos, rige lo inconsciente, el mundo de los sueños, de lo invisible. 

Kali, Diosa de la muerte y del renacer, poder de corte y renovación. Medusa, visión sabia y autentica de nosotras mismas.

 

 

Anciana sabia o Bruja; Su estación es el invierno, su fase lunar la luna negra, época de hibernación, de quietud y de renovación.
La Anciana conoce muy bien el don del silencio, la escucha, y el desapego. No le teme al vacío, sabe que en la muerte está la semilla de un renacimiento. Es sabia y visionaria.

Su fase es la menstruación: fase de introspección y descanso, conectando con lo más profundo en nosotras, donde las visiones creativas se gestan.

Innana, te lleva hacia lo más profundo, al encuentro de tu sabiduría. Hécate, Diosa de la luna negra, guardiana de las encrucijadas en el camino. Ceridwen, guardiana del caldero que viaja con facilidad a otros mundos.